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Tips para proteger la piel del sol

Ahora que llega el buen tiempo y empezamos a pasar más tiempo en el exterior, es buen momento para recordar las principales medidas que debemos adoptar para proteger la piel del sol.

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En primer lugar, una obviedad: utilizar un buen protector solar. Lo ideal es optar por un protector que haga de filtro de rayos UVB, es decir, los que afectan a la capa superficial de la piel, pero también de rayos UVA, que son los que penetran en las células y los tejidos internos de la piel. Además, lo mejor es dejar que la piel absorba bien el protector solar antes de salir a la calle, tirarte en la tumbona o disfrutar de tu día de playa: aplicarte la crema 30 minutos antes de la exposición solar es lo ideal.

Además del factor de protección, también es importante que elijas un protector de fácil aplicación. Esto, que puede parecer un poco tonto, es en realidad la manera más efectiva de garantizar que te la pongas bien por todo el cuerpo y también para favorecer la reaplicación. Si es muy fácil de extender, te dará mucha menos pereza aplicarte el protector cada dos horas, que es lo que aconsejan los dermatólogos.

A su vez, es importante no extender la exposición solar más allá de las 4-5 horas (por ejemplo, en un día de playa, durante un picnic o haciendo deporte) y, por supuesto, resguardarte del sol en las horas centrales del día (aproximadamente desde el mediodía hasta las 4 de la tarde).

Proteger la piel del sol es, además, imprescindible todos los días. Casi siempre pensamos en el protector cuando preparamos la bolsa de la playa, pero en realidad el protector solar debe emplearse a diario. Las zonas más expuestas, como la cara, el cuello, el escote y los brazos y manos requieren de un cuidado especial y mucha hidratación para garantizar la salud de la piel, aunque no vayamos a permanecer al sol de forma prolongada.

Crema hidratante antes y después de la exposición solar

En este sentido, que tu piel esté bien hidratada es fundamental para que pueda responder mejor a las agresiones de los rayos solares. Por eso, recuerda utilizar tu crema corporal hidratante cada día (puedes aplicártela antes de la crema de protección solar) y volver a ponerte crema hidratante si has estado expuesto. Por cierto, en la ducha de después de la playa o la piscina debes evitar el uso de jabones con perfume, pues después de haber estado mucho tiempo al sol la piel está más deteriorada y es más sensible a los alcoholes y sustancias químicas de estos productos.

Finalmente, hay una recomendación general que es muy sencilla pero imprescindible: bebe mucho. Ingerir abundante líquido es fundamental para que la piel esté bien hidratada y solo cuando la piel está correctamente hidratada es capaz de mantenerse sana y protegida de los rayos solares.

Cómo proteger la piel de la contaminación ambiental

Proteger la piel de la contaminación ambiental es mucho más importante de lo que podrías pensar a priori. Cada vez son más las investigaciones que determinan una relación directa entre la polución del aire y el envejecimiento prematuro de la piel.

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La piel absorbe el humo, el polvo e incluso partículas químicas procedentes de la industria y esto acaba afectando al funcionamiento celular y a la capacidad de la piel para regenerarse. De ahí que, cada vez más, los expertos insistan en la importancia de cuidarnos de los factores ambientales. Estas son las principales recomendaciones para proteger la piel de la contaminación:

  • Limpieza diaria: especialmente en verano, cuando estamos más expuestos, y a diario en las zonas más desprotegidas como el rostro, es importante mantener una perfecta limpieza de la piel. Si bien la limpieza es fundamental para eliminar el polvo y el sudor, es importante recordar que una sobreexposición al agua puede acabar resecando la piel y afectando a su función de barrera frente a agentes externos. En este sentido, lo ideal es darse duchas muy cortas y evitar el uso de limpiadores agresivos con el ph natural de la piel.
  • Exfoliación: realizar un tratamiento exfoliante con cierta periodicidad (una vez por semana o cada diez días) ayuda a la piel a eliminar las células muertas de la epidermis y a renovarse de forma natural.
  • Crema hidratante, a diario: tan importante como darse una ducha es aplicar una crema hidratante corporal todos los días. De hecho, lo mejor es ponerse la crema justo después de la ducha, pues la piel limpia es capaz de retener mejor los principios activos del producto. La crema, además, crea una barrera protectora frente a las partículas del aire.
  • Consume alimentos antioxidantes: hasta ahora te hemos propuesto pequeñas acciones para proteger la piel desde fuera, pero cuidarla desde su interior es igualmente importante. Y esto podrás hacerlo con la alimentación. Los alimentos que contienen nutrientes esenciales ayudan a que la estructura de la piel funcione correctamente y pueda enfrentar mejor las agresiones externas de la polución y los rayos uva del sol. En este sentido, lo mejor es que incluyas en tu dieta abundantes cítricos, bayas (arándanos o cerezas, por ejemplo), zanahoria, pepino, aguacate, verduras de hoja verde y frutos secos. Y, por supuesto, bebe abundante agua. Una buena hidratación es la mejor garantía de protección para la piel.

3 buenas ideas para cuidar la piel en invierno

Ya lo hemos comentado anteriormente, la piel es especialmente sensible al frío y a los cambios bruscos de temperatura, por eso en invierno hay que prestarle especial atención a nuestra piel. Sobre todo cuidando la piel de las zonas más expuestas a las inclemencias del tiempo, como manos, cara, cuello, escote y labios.

cuidar la piel en invierno

Hidratación de la piel en invierno

A la hora de cuidar la piel en invierno, el aspecto más importante a considerar es su buena hidratación. Si incluir en tu rutina diaria el uso de una buena crema hidratante corporal es importante para mantener la piel sana, en los meses de invierno la hidratación se hace imprescindible. Elige una leche corporal como Acilac, capaz de penetrar profundamente y nutrir la piel desde la primera aplicación gracias a su compuesto activo, la gluconolactona pH 4.0, que rompe la barrera que impide a la piel retener correctamente el agua.

Además, no tengas reparos en ponerte crema tantas veces como lo necesites. Si tu piel pide más hidratación en invierno, dásela. La leche corporal se puede utilizar varias veces al día tranquilamente.

Cuida la piel ya desde la ducha

Especialmente en invierno es bueno ducharse solo una vez al día y durante poco tiempo. Las duchas largas pueden causar irritación y que el PH de la piel se resienta, deshidratándola. Además, cuando hace frío tendemos a poner el agua muy caliente y esto es fatal para nuestra piel, pues el calor contribuye a la deshidratación de la piel.

Así que ya lo sabes: proteger la piel en invierno pasa, también, por limitarte a una ducha corta al día y con agua templada.

La importancia de vestir bien

A priori puede parecer una tontería, pero cuidar la piel en invierno también tiene que ver con cómo nos vestimos. Es mejor utilizar tejidos naturales y prendas flojas, que permitan que la piel transpire bien, pues las telas sintéticas y la ropa ajustada puede hacer que aparezcan rojeces y signos de irritación en la piel. Además, es muy importante proteger la piel más expuesta al frío, usando guantes, bufandas y prendas de abrigo.

Tips para proteger la piel del frío

La piel es especialmente sensible a los cambios de temperatura y, en estos días de frío, es probable que hayas notado que se te resecan más las manos o los pies, que aparecen rojeces donde antes no tenías o que se te cortan los labios. Es normal. Te contamos cómo proteger la piel del frío para sobrevivir a estos días de invierno.

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Lo que debes saber para proteger la piel del rostro y la del cuerpo

Lo detallamos porque tan importante es proteger la piel del cuerpo como la del rostro. A veces, pensamos que la piel de la cara, por estar más expuesta, es más sensible y nos olvidamos de cuidar la del cuerpo. Pero es fundamental mantener una rutina adecuada en ambos tipos de piel pues las bajas temperaturas pueden acabar provocando sequedad, tirantez picor y deshidratación en cualquier zona de nuestro cuerpo.

Nuestra recomendación es que te protejas bien empleando a diario cremas cosméticas que se adapten a tu tipo de piel y, sobre todo, que hidraten en profundidad. Cuando la piel está seca –y el frío suele ser un factor de riesgo— necesitamos leches corporales capaces de retener el agua en la piel.

Por cierto, seguro que en los días más fríos tienes la tentación de llegar a casa y darte una ducha bieeeen calentita. Pues cuidado con esto: el agua caliente reseca mucho la piel, por lo que no es aconsejable superar los 38ºC si quieres proteger tu piel.

Otra recomendación, para evitar que la piel sufra de más en invierno, es elegir bien la ropa: utiliza prendas que permitan la transpiración, pues de lo contrario la piel se reseca y descama con más facilidad.

Cómo cuidar la piel de las manos del frío

¿Se te enrojecen las manos con el frío? Es muy común porque las temperaturas bajas provocan que el riego sanguíneo sea menor. Y ello está íntimamente relacionado con la sequedad de la piel: para protegernos del frío y conservar mejor el calor en las manos, el flujo de sangre se reduce en las capas superiores de la piel. Esto que ocurre en las manos también se da en los pies, por eso en invierno tenemos la piel del pie más seca y dura.

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Lo ideal, cuando se da esta situación, es emplear una crema reparadora y proteger las manos y pies del frío utilizando guantes y calcetines calentitos.

¡Cuida tus labios!

Los labios son especialmente sensibles al frío por eso tampoco te debes olvidar de ellos. Es importante utilizar labiales hidratantes con protector solar y, sobre todo, no morderlos ni humedecerlos por mucho que nos duelan o molesten pues esto los irritará aún más.

Beneficios de la Vitamina C para la piel

Cuántas veces te habrá dicho tu madre que te tomes un zumo de naranja por la mañana, que es muy bueno para la salud y te protege de coger resfriados. Razón no le falta, por supuesto, pero la Vitamina C tiene muchas otras propiedades interesantes y, hoy, te descubrimos todos los beneficios de la Vitamina C para la piel.

vitamina c para la piel

Una piel más luminosa y joven

La Vitamina C es capaz de estimular la producción de colágeno que es la sustancia que aporta elasticidad a la piel, consiguiendo que la piel parezca más elástica y jugosa.

Además, esta vitamina es uno de los antioxidantes más efectivos que se conocen para la piel, por eso contribuye a la neutralización de los radicales libres que son los causantes del envejecimiento de la piel. En la misma línea, cuando el cuerpo mantiene un adecuado nivel de Vitamina C, es capaz de proteger la piel de los diferentes procesos externos que pueden afectarle, como el estrés o la contaminación.

¿Te parecía poco todo esto? Pues aún hay más: ¡ilumina tu rostro! Y es que la piel recupera su luminosidad natural cuando recibe esta vitamina.

¿Cómo mantengo un adecuado nivel de Vitamina C para mi piel?

Hoy en día existen muchos tratamientos cosméticos que incluyen la Vitamina C como principio activo, pero, en realidad, podrás sentir sus beneficios en la piel con un consumo oral normal de esta vitamina. En otras palabras: el zumo que te recomendaba tu madre es perfecto también para lograr una piel más saludable. Y es que siguiendo una dieta equilibrada y rica en fruta y verduras ya es posible mantener las reservas de vitaminas que necesita la piel.