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Recomendaciones para prevenir el dolor articular

prevenir el dolor articular

Puede ser un pinchazo, o sensación de rigidez, o inflamación. Incluso un dolor agudo y constante. 23, aunque es más común a partir de los 35 años y su incidencia es ligeramente más alta en mujeres que en hombres.

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Aunque el dolor articular puede ser crónico, a consecuencia de enfermedades como la artrosis o la artritis reumatoide, es común que el dolor en las articulaciones sea puntual o progresivo y es en estos casos donde la prevención es nuestra mejor herramienta.

Cómo prevenir el dolor en las articulaciones

Puede que no te des cuenta al principio, peor hay ciertos hábitos que nos hacen más propensos a las lesiones o a padecer dolor. Por eso aquí van algunas ideas para prevenir el dolor articular en el día a día:

  • Cuida mucho tus posturas. Esta es la mejor forma de proteger las articulaciones: vigila el esfuerzo postural que realizas en las actividades cotidianas y trata de reducir tensión sobre las articulaciones. Por ejemplo, si el trabajo te obliga a pasar muchas horas en posición sentada, asegúrate de que te sientas bien. Esto es: con la columna estable y apoyada y las caderas, rodillas y tobillos formando un ángulo de 90º (puede que necesites un reposapiés para ello); también es importante echar los hombros hacia atrás, para mantenerlos rectos y, en la medida de lo posible, mantener los codos doblados en un ángulo de 90º.
  • Evita el sedentarismo. Hacer ejercicio con regularidad es imprescindible para mejorar el tono muscular y cuanto mejor preparados estén tus músculos, más protegidas estarán tus articulaciones. Por cierto, los deportes más adecuados para cuidar las articulaciones son la natación y el ciclismo, ya que en este tipo de ejercicio el movimiento está libre de pesos.
  • Mantén tu peso a raya. Un exceso de kilos aumenta las posibilidades de sufrir lesiones articulares, ya que el sobrepeso somete a una gran presión a las articulaciones.
  • Date un masaje de vez en cuando. Darte un masaje cada cierto tiempo en las zonas más expuestas, como las rodillas o los tobillos, puede ser una placentera forma de prevención: el masaje mejora la circulación de la zona y regenera el líquido lubrica las articulaciones durante el movimiento.