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Acaba con la piel seca en las piernas

Piel seca en las piernas

Hidratar la piel seca de las piernas

Puede que lo hayas sufrido alguna vez: tensión en la piel de las piernas, picores e, incluso, el enrojecimiento en algunas zonas. Son los síntomas inequívocos de la piel seca en las piernas, un problema que se acrecenta en invierno —debido a las bajas temperaturas y falta de humedad, así como por culpa de la calefacción, que seca mucho el ambiente— pero que también afecta intensamente cuando empieza la exposición solar y no se adoptan las medidas de protección adecuadas.

La piel seca en las piernas, pese a ser bastante común, debe ser tratada para que no derive en problemas más graves. Y es que la piel actúa como barrera protectora frente a las infecciones, pero cuando le falta hidratación se pierde esa capacidad de barrera natural.

Cómo rehidratar la piel seca de las piernas

hidratacion para la piel seca en las piernas

 

El primer paso, cuando aparecen los primeros síntomas de piel seca en las piernas, es tratar de recuperar un nivel óptimo de hidratación en la zona. Para ello, nada mejor que emplear una crema con alto poder hidratante, como Acilac de Luvilay, que gracias a su alto contenido en Gluconolactona pH 4.0 obliga a la piel a retener el agua y acelera la velocidad de reparación de la piel seca de las piernas.

Como consejo, el mejor momento para aplicar la crema hidratante es justo al salir de la ducha, ya que los poros están más abiertos, por lo que la crema penetrará mejor, y además esta ayudará a reemplazar los aceites naturales que se hayan podido perder durante el baño.

Y, por supuesto, bebe mucha agua.

Rutinas para prevenir la piel seca

Una vez que hayas recuperado la hidratación y el estado natural de tu piel, es importante comenzar a adoptar algunas pautas o rutinas para prevenir futuros episodios de sequedad en la piel de las piernas.

  • La ducha y el baño, con agua tibia. Puede parecer una tontería pero el agua muy caliente arrasa con los aceites naturales de la piel, secándola.
  • Evita los jabones fuertes que secan la piel. Lo mejor es optar por jabones indicados para pieles sensibles, ya que suelen tener un pH más equilibrado.
  • Sécate con suavidad, a toquecitos. Lo ideal sería salir de la ducha y dejar que la piel se seque al aire, pero no nos engañemos, las prisas mañaneras no son un aliado para esto. No obstante, en lugar de frotarte con la toalla, adquiere la costumbre de secar la piel a toquecitos suaves. De esta forma se mantiene parte de la humedad natural de la piel.
  • Apúntate a la hidratación diaria. No esperes a que tu piel empiece a resecarse para ponerte una leche corporal hidratante. La piel de tus piernas agradecerá que al menos una vez al día, tras el baño, le apliques una buena hidratación. Por cierto, recuerda que con Acilac se consigue una hidratación profunda durante 24 horas, por lo que incluso en el caso de una piel seca es suficiente con una aplicación diaria. ¡Solo una vez al día! En serio, no hay excusa que valga…